viernes, 1 de junio de 2012

Las islas atlánticas, paraísos cercanos (I)

Nacen de las frías aguas atlánticas, plantándole cara a un océano embravecido. Destacan por su belleza agreste e inusual, por el esplendor de su paisaje, por sus acogedoras  playas de arena dorada y fina, por sus agresivos acantilados, por la riqueza y singularidad de su fauna y flora y por el olor a mar. Se han convertido en testigos de legendarias historias, en inspiración de escritores y poetas y en remanso de sosiego para ermitas y conventos. Y como si de las mismas sirenas de Ulises se tratasen, la seducción que desprenden ha atraído a muchas gentes del mar, provocando trágicos naufragios. Así son las Islas Atlánticas.
Inicio, así, la primera entrega de un nuevo reportaje sobre las cautivadoras islas atlánticas que forman parte de la geografía marítima gallega.
Isla de Cortegada
Isla de Sálvora











Isla de Ons

Islas Cíes
Paraísos naturales en las Rías Baixas.
Las aguas de las Rias Baixas, en la costa gallega, se adornan con pequeños paraísos insulares en donde la fauna y la flora nacen y crecen protegiéndose de su más temible enemigo, el ser humano. Los archipiélagos de Cortegada, de Sálvora, de Ons y de las Cíes constituyen unos entornos naturales, impregnados de un carácter idílico. Son espacios marítimo-terrestres con un innegable interés paisajístico, ecológico, biológico e histórico. Por todos estos ricos valores patrimoniales que conservan, y que los transforman en santuarios marinos, -con un estrecho y riguroso control sobre todo tipo de actividades humanas que en ellos se realicen-, han pasado a formar parte, desde el año 2002, de la red de Parques Nacionales, máxima figura de protección medioambiental en España; sin descartar futuras ampliaciones con la suma de otras islas gallegas como las Sisargas y Lobeiras en la provincia de A Coruña y las Estelas en Pontevedra.

Cortegada, un paraíso salvaje.
Situada en el interior de la ría de Arousa, en contacto con la desembocadura del río Ulla, se la considera un verdadero jardín botánico; pues puede presumir de tener uno de los mayores bosques de laurel del continente europeo, además de estar cubierta toda su costa y gran parte de su interior por una densa arboleda de pinos y robles, junto con algunos prados. Se encuentra tan próxima a tierra que, durante las mareas bajas, se llega a ella caminando. La punta Corveiro, que se mete medio kilómetro en la ría de Arousa, deja al descubierto, durante la bajamar, los Viveiros, rocas que, a modo de puente, permiten el acceso a la costa de Carril.
El geógrafo Plinio, en el siglo I, ya la describía con el nombre de Corticata.
Durante la Edad Media, se la relacionó con las peregrinaciones que, desde el mar, llegaban a Santiago.

En ella existió un hospital, conocido como “o hospital de Carril”, del que sólo quedan unos escasos restos, y que se había construido muy cerca de una ermita dedicada a Nosa Señora de Cortegada. Se desconocen las circunstancias por las que este hospital dejó de realizar sus funciones, ni cuándo, ya que gran parte de la documentación se perdió en unas reformas que se efectuaron en el edificio durante el siglo XVIII.
Estuvo poblada hasta finales del XIX y, a principios del XX, la provincia de Pontevedra la adquirió con el objetivo de edificar una residencia para que el rey Alfonso XIII pudiera pasar en ella las épocas estivales. Pero el proyecto, al final, no se realizó. Gracias a la acertada oposición de un grupo de ecologistas, entidades culturales y vecinales, la isla de Cortegada se salvó, hace muy pocos años, de la especulación urbanística, cuando una empresa inmobiliaria proyectó la construcción de hoteles y viviendas de lujo.
La soledad y la tranquilidad que desprende  este paraje insular, perteneciente al municipio de Vilagarcía de Arousa, hechiza a todo visitante que se acerque a él e invita a perderse entre su frondoso arbolado y a descansar en sus playas. La belleza de esta isla inspiró a literatos que elaboraron coplas como la siguiente:
“Se vas a Carril
o mesmo ó chegar
verás Cortegada
deitada no mar.”
Continuará…..

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